Cierre de Año

A principios de Enero de este año, una noche desvelado, escribí el primer relato de mi vida,  a petición de mi hija Paula, para su proyecto de Red Social. Todos tenemos algo que contar, en realidad no algo, más bien Tantoquecontar. (com)

Hoy 26 de Diciembre, transcurrido un año de aquel relato, escribo, de nuevo desvelado, un repaso a este 2012.

Fue un año de dolor, de impotencia, de semanal decreto que iba robando ilusión, esperanza, alegría, vida a los de siempre, al pueblo, que ya no puede decir, pero debía hacerlo, aquello de ?pueblo soberano?. Le dimos a Rajoy I, mejor dicho le dieron, sus votos soberanos.

A nivel personal este año se cierra con la materialización del fin de un proyecto que tuvo 40 años de vida. Este año se cierra la librería Médica Carrera.

Hay tanto dolor, tanta desgracia a nuestro alrededor, que este cierre tienes que verlo como un mal menor, un peaje asumible a pagar a una crisis casi de carácter bíblico, donde una vez más el castigo divino cae sobre los débiles e inocentes.

Fueron 40 años de ilusión, esfuerzo, mucho trabajo, crecimiento y expansión, que en algunos momentos tuvo establecimientos abiertos en La Coruña, Santiago y Oporto y siempre en Vigo.

A escala minúscula, fue como los imperios históricos, nació, creció, se expandió borrando fronteras, tuvo su momento álgido y al final desaparece, víctima de su propio crecimiento, de sus propios errores, de su falta crónica de una economía saneada y al final cae ante una crisis global, que mes a mes, corta el grifo a sus principales clientes.

Lo siento por mi hija Natalia, víctima directa de este cruel 2012, que le tocó dirigir el negocio, jubilados sus padres, en el peor momento. No bastó su ilusión y amor a la profesión.

Lo siento por los empleados, gran equipo humano pero roto al final, porque un Concurso de Liquidación, rompe todos los lazos y cada uno se enfrenta a un paro precario y a un futuro incierto y en algunos casos por motivo de edad, sin futuro y punto.

A mí personalmente me deja un balance positivo. Llegué más lejos de lo que nunca me imaginé. Recibí mucho más de lo buscado, gané muchos amigos y reconocimientos.

Educamos a nuestros cuatro hijos y si no les dejamos nada material, porque este cierre se lleva por delante todo lo que teníamos, sé que ellos están orgullosos de lo que heredan de sus padres.

Yo nada material recibí de mis padres, pero mucho recibí de ellos de cariño, de ejemplo, de principios éticos y de formación para abrirme mi propio camino. Esto es a lo que aspiro, a dejar a mis hijos en herencia y me atrevo a decir, que así lo ven y sienten ellos.

Hace unas horas, día de Navidad, jugaba una partida de dominó con mi hijo Nacho, en su autocaravana aparcada en el enorme y vacio camping de El Escorial. Cenábamos los dos matrimonios unos huevos con patatas fritas y nos despedíamos, abrazados, bajo un viento helado que bajaba de la sierra camino de Madrid, felices con tan poco desde el punto de vista material y tanto a la vez, porque lo importante en esta vida es el amor entre las personas.

 

Madrid, 26 de Diciembre, 2012

Publicada 29/06/2015

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