Rara Navidad

Hace unos días leí en tantoquecontar.com un pequeño relato de mi hija Paula sobre las Navidades que recordaba de su infancia y juventud. Es un bello relato lleno de nostalgia.

Su lectura me puso bastante triste, más triste de lo habitual en las recientes Navidades.

Las últimas Navidades que recuerdo de mi antigua vida, antes del divorcio, fueron para mí tristes y forzadas. No así si me remonto años atrás cuando mis hijos eran pequeños, porque ellos fueron el motor de ilusión que hacían justificar ese espíritu Navideño.

Después vinieron los nietos y ellos mantuvieron el fuego, pero cuando algo se rompe en un matrimonio, la Navidad se convierte en unas fechas forzadas, donde se trata de mantener un espíritu festivo cuando tú ya no estás para seguir fingiendo alegría.

Ahora, rehecha mi vida en otro matrimonio, con hijos y nietos de mi actual pareja, la Navidad tiene algo de impostura y aunque rodeado de cariño y amor, me siento partido en sentimientos encontrados.

Si algo tiene la Navidad de bueno es que suele reunir a todos los seres queridos.

En el caso de los padres separados o divorciados, aunque hayan rehecho sus vidas, la Navidad será rara, siempre faltarán parte de sus seres queridos y aunque les rodee la alegría y los gritos de los niños, su corazón estará en dos sitios a la vez o tal vez en ninguno. Sólo en espera de que pasen estas fechas.

Publicada 25/06/2015

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