Cine de Verano

Ayer hubo en el Camping cine de verano.

Primera versión:

Anunciado convenientemente por la megafonía del Camping, los campistas se fueron reuniendo en la pista de deportes.

La espera se amenizó con una selección musical de ?Spotyfy? y la gente se dejó llevar por el ritmo y el buen rollo y mientras no empezaba la ?peli?, muchos se lanzaron al baile. Hasta tres generaciones en alguna familia.

La película empezó con retraso para dar tiempo a que la oscuridad venciera a la luminosidad del Sol, que ya hacía tiempo que se había puesto.

Exhibieron ?Ice-4? con gran éxito entre la gente menuda y no tanto.

La cafetería instaló una barra y el público disfrutó de la película. La bebida y todo en un ambiente típico de camaradería campista.

Segunda versión:

Ayer tuvimos cine de verano. Es un decir, la noche cayó lentamente sobre nosotros y el frio se hizo dueño de la pista de deportes. La película que proyectaron fue ?Ice-4? muy apropiada al frio reinante.

Mientras no empezaba el cine, pusieron música cañera y a todo volumen. Señoras compitiendo con sus hijas y nietas, movieron sus kilos. Y algún marido ?patosón? se sumó al espectáculo.

Vino casi el Camping completo. Unos pocos, como nosotros, para coger sitio y poder beber unos ?Cubatas? cómodamente con mesa propia, otros con la peli empezada.

A mi lado apareció salido de no sé donde, un mocoso de unos ocho años. Trajo su silla y se sentó con un bote de refresco entre las piernas. Casi a continuación me dirigió una mirada escrutadora. Creo que trataba de saber, uno, si me conocía. Dos, si le diría alguna frase sin gracia y con voz de falsete, tres, si podría mantener un interrogatorio en caso de necesitar alguna aclaración de la peli.

Le dirigí una mirada ladeada y como la noche, como la peli, es decir glacial, y él captó el mensaje.

Al rato vino el padre a preguntarle si le abría el refresco, pues el chaval había quedado de ?Ice?.

Parejas jóvenes con hijos de varias edades llegaron tarde. Se dividieron . Los padres al fondo, cerca del bar. Los hijos medianos con las pandillas de su edad, hacia el medio de la pista, las madres con los peques a primera fila, delante del proyector. Y así con las tropas desplegadas, comenzó el baile. Baile de madres de delante a atrás. De madres de delante al medio. Madre de delante al fondo.

Eso sí siempre agachadas, siempre interfiriendo con la proyección. Pena que la fría luz del proyector no fuera de fuego y les quemara las espaldas como jorobas, que invadían la pantalla. Se propusieron machacarme la película y lo habrían conseguido si la película me hubiera interesado.

El frio, poco a poco, comenzó a disuadir a la gente mayor y desfilaron camino de la cama.

Antes los peques de la primera fila, se habían quedado dormidos y previo aviso por mensajeros, aparecieron los padres, agachados eso sí, molestando por supuesto y se llevaron a la cama a los infantes, después de envolverlos en mantas, ahora por supuestos puestos de pié.

Carmela fue llevada en volandas en su silla de ruedas por Isa, no sin antes dejar una perla de mala leche en la noche del cine de verano.

Cuando iba a comenzar la proyección, con toda su peña reunida, apareció caminando lentamente, Alfredo, el gerente del Camping, bajo de estatura, barrigón y mal afeitado como siempre, y al verle Carmela dijo en voz alta:

-Ahí viene Brad Pitt.

Y toda su peña, con la mujer de Alfredo al frente, entre palmas, lo aclamaron al grito de :

-Brat Pitt, Brat Pitt?.                           

Mougás, 15 de Julio, 2012

Publicada 19/06/2015

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