El sol que huye

La señora Carmen está a punto de alcanzar la puerta cuando un fuerte empujón le hace caer al suelo. En un primer momento de confusión piensa que es una torpe, que se ha tropezado, pero después siente el tacto húmedo y cálido de la sangre. Ya no intenta ponerse en pie. Tan solo se gira para ver la cara de su asesino. Es el sol que huye a la tierra de los sueños.

Entonces lo ve. Distingue al hombre que la ha matado por la espalda. Lo reconoce, se sorprende, y con todo niega cualquier emoción. Que llegados a la muerte, o le miramos a los ojos como hombres o los cerramos como bichos.

La señora Carmen es más que un hombre. Es madre, amante, mujer. Enseñaría a morir al más valiente. Satisfecha de su vida, satisfecha de su muerte mira por última vez al mar que da, al mar que quita... y le sonríe.

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Publicada 01/07/2015

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