La conciencia culpable

Bernie es detective. Bernie es alemán. Bernie no es nazi. ¿O sí? Su creador, el escritor escocés Philip Kerr lleva casi un cuarto de siglo deshojando la margarita de la culpa. Y quién le puede culpar. Su creación, Bernie Gunther, es un policía alemán fiel a la República de Weimar. Bernie abandona la Kriponazi y se pasa al sector privado.

Philip Kerr ha escrito ocho novelas en torno a las peripecias vitales de este atormentado personaje. Todas muy recomendables. Pero lo que me lleva a escribir sobre la serie de esta novela negra no son sus tramas ni su estilo sino la conciencia culpable de su personaje.

En la primera entrega "Violetas de marzo", el autor muestra a un personaje inequívocamente contrario a los nazis, a su violencia, a su intolerancia. En la penúltima "Gris de campaña", Bernie Gunther intenta explicar que él no es nazi, ni un criminal de guerra.

Entre medias,hay cinco títulos que nos muestran la esencia humana de un personaje que pugna por sobrevivir adaptándose a las circunstancias. A esas situaciones cada vez más agobiantes a las que se vieron abocados todos los alemanes que permanecieron en su país durante el delirio nazi.

En la última entrega, Praga Mortal, Bernie Gunther viste el uniforme negro de la SS y trabaja para Reinhard Heydrich. Trabajar para alguien que se gana apodos como el Carnicero de Praga o la Bestia rubia no es fácil ni limpio. Bernie Gunther es un hombre que sobrevive aterrado (para ser valiente hay que sentir miedo) por el horror que le rodea y por las pesadillas que le acompañan desde su regreso del frente ruso.

Entiendo perfectamente a Gunther. Me instalo en su piel cuando, abrumado por los crímenes de guerra que ha cometido en el frío norte, baraja seriamente la opción del suicidio. También le entiendo en su toma de decisión de seguir vivo, de aferrarse a la única existencia que conoce y en la que cree. Lo único en lo que discrepo en su negativa -que es la de su autor- a calificarse correctamente.

Para que no haya dudas, lo especifico. Bernie es detective. Bernie es alemán. Berrnie es nazi. Sí Bernie. Eres nazi. Philip, tu criatura es nazi. Por miedo, por imposición histórica, por designio del azar. Qué más da. Pero no tengas dudas. Si te vistes como un hijo de puta, te comportas como un hijo de puta... En fin, eres lo que eres y no hay que darle más vueltas.

Total, ahora que ya no albergo dudas sobre la naturaleza de Gunther la pregunta que me surge tiene que ver con el tiempo de purga que le corresponde a un Estado, a un País, a una Sociedad por protagonizar el peor genocidio de la historia. Y sobre todo, qué sucede si después del periodo de purga te percatas de que se haga lo que haga, la tentación de la supremacía racial subyace siempre. Amigo Gunther | Kerr me siento estafado.

Publicada 01/07/2015

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