Con la especie hemos topado

Con la especie hemos topado | El ingenio de Miguel de Cervantes sigue cortando el paso del tiempo pero sus frases perviven tanto por su calidad intrínseca como por una realidad vetusta que mantiene su vigencia. Cualquiera podría concluir que con los frentes económicos (incumplimiento del déficit, incremento de paro), sociales (los sistemas educativos y sanitarios en pie de guerra) y políticos (esa corrupción que amenaza con anegarnos en una vergüenza insondable) el cupo de frentes abiertos por nuestros dirigentes estaba suficientemente sobredimensionado. Sin embargo, las últimas declaraciones del ministro de Interior, Jorge Fernández Díez, ponen de manifiesto que cuando empiezas con los esteroides no hay masa muscular que satisfaga el apetito del sinsentido.

Lugares de consenso: las cosas, en general, no están bien. Entonces ¿a qué encender más fuegos? Con la iglesia hemos topado Sancho. Y así con quijotesco empeño seguimos reproduciendo siglo tras siglo el debate de la fe y de la razón, como si fuera imposible su convivencia. En el Vaticano (imposible un escenario mejor) el ministro afirma: "existen argumentos racionales que dicen que ese matrimonio (el homosexual) no debe tener la misma protección por parte de los poderes públicos que el matrimonio natural. La pervivencia de la especie, por ejemplo, no estaría garantizada".

Pienso en todo lo que he hecho en mis cuarenta y cuatro años de vida y separo aquellas actividades que redundan en la pervivencia de la especie y aquellos otras que ni la tocan de refilón. A la vista de los porcentajes concluyo que no soy un ciudadano de interés para los poderes públicos, que no he hecho con suficiente entusiasmo mis deberes reproductores, que me llamo hombre por darme algún calificativo y que lo que tengo es mucho vicio. No. No es cierto. Lo del vicio sí. Afortunadamente. Me refiero a lo estar justificado en base a tu capacidad reproductora. Es que te llaman a engaño. Un ministro dice algo de ese calado y lo sometes a un proceso de análisis. No vaya a ser que tenga razón y toda tu vida hayas hecho el zascandil. Pero no. Las declaraciones de Fernández Díez no tienen más validez que aquellas otras que sostienen que somos demasiados en el planeta y que hay que irse muriendo.

A la espera de cambiar de opinión, yo aguanto. Que vayan empezando ellos.

Publicada 01/07/2015

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