Sorkin contra la anécdota

Aaron Sorkin, el hombre que inventó el presidente de EEUU que todos los demócratas desearían tener, vuelve a la carga. En esta ocasión lo hace con una serie sobre periodismo. Newsroom narra los entresijos de un informativo de televisión. Según sus incondicionales, Sorkin vuelve a mejorar la realidad y describe el periodismo como a él le gustaría que fuera.Newsroom se convierte así en un aviso a navegantes sobre los riesgos de la información amable o acomodada. Esto es, dispara sus reflexiones tanto contra el que informa con la voluntad de no molestar a nadie como contra los que interpretan el proceso informativo como una confrontación constante.Por detrás de este escenario se dilucida las variables de informar para vender. Porque nadie, ni la productora más idealista de Newsrrom, duda que sin audiencia no hay medio. Se abre así el amplio crisol de posibilidades: informar para entretener, informar para formar, incluso informar para desinformar... El periodismo -como otras tantas profesiones- vive momentos de confusión. La duda razonable radica en determinar si se trata de una crisis endógena o si, por el contrario, tan solo es un reflejo de la confusión reinante en la sociedad. Un reciente estudio realizado en EEUU revela como las preferencias de los usuarios de redes sociales se decantan mayoritariamente por recursos icónicos (vídeos y fotografías) en detrimento de la palabra escrita.Un signo de los tiempos. En las búsquedas de Google, la tristeza terrenal de Cristiano Ronaldo (9.250.000) difumina las más profundas dudas existenciales de Jesucristo: "Mi alma está triste hasta la muerte" (3.380.000).Menos mal que, además de Ikea, tenemos a Sorkin para redecorar nuestro imaginario político y comunicativo. Para hacernos creer, en definitiva, que somos mejores de lo que pretendemos o que meremos más de lo que, en verdad, demandamos.

Publicada 01/07/2015

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