Americanidad a la gallega

La lengua ilustra nuestra comunión pero es el código genético quien la hace posible. En las inmediaciones de una nueva conmemoración del encuentro de América y Europa, en Tanto que Contar proponemos un espacio común para la reflexión que navegue por los océanos del entendimiento. El 12 de octubre de 1492 dos mundos totalmente diferentes se dieron de bruces. Literalmente impactaron. Y la historia lleva más de medio milenio desgranando las grandezas y pobrezas de ese topetazo. Por momentos, parecemos tan enzarzados en darnos o quitarnos razones históricas que olvidamos lo más obvio: la interdependencia que existe entre todos nosotros no es opinable. Más aún, a ambos lados del Atlántico, los unos no se entenderían sin los otros.Esto es, España puede celebrar su Hispanidad porque existe América. América puede festejar su Americanidad porque existe España.

Por detrás de esta realidad se extiende el horror, las atrocidades, la deuda histórica, lo nativo, lo criollo, el arte, la solidaridad...

De dónde soy

Americanidad: sentimiento de pertenencia a América o amor por este continente y su gente. Esto es lo que reza una de las definiciones del término en torno al que nos convoca Tanto que Contar. Por un lado, sentimiento de pertenencia. Por otro, el amor por el continente y su gente.

Ambos conceptos son loables pero el segundo -el amor por el continente y su gente- nos enaltece como seres humanos. Y es conveniente elevar las miradas para superar no solo las trabas de la historia negra del encontronazo de 1492 sino también para evitar el dudoso sentimiento de pertenencia que tanta zozobra provoca.

Criollos, chapetones, gachupines, tanos, gallegos, sudacas, panchitos... Tantas formas de enunciar lo que consideramos diferente señalan una asignatura no resuelta. A lo largo de 500 años nuestras sociedades han sido incapaces de solventar definitivamente la incertidumbre generada por los sucesivos viajes de ida y vuelta entre ambas orillas del Atlántico y han generado una figura singular: el emigrante apátrida. Sudaca en una orilla. Gallego en otra.

En este mes de octubre de 2013, Tanto que Contar propone recrear el encuentro fortuito de 1492 en términos de amor por América y su gente. Reivindicado, eso sí, que su gente somos todos nosotros.

Publicada 29/06/2015

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