Diez aviones comerciales que hicieron historia

Volar es un sueño cumplido para el hombre. Convertir el vuelo en una actividad cotidiana es la culminación del trabajo de miles de ingenieros, mecánicos, pilotos, navegantes, auxiliares? Entre todos, gracias a su experiencia, se ha logrado construir aviones que gozan de una fiabilidad extrema. Hacemos aquí un particular repaso a diez de las mejores máquinas para viajar por el aire de todos los tiempos.

Dakota. Es él y, después, los demás. En las páginas de la historia de la aviación se encuentran docenas de aviones que, por diferentes razones, se han convertido en referentes del transporte aéreo. Pero el DC-3 cuenta como lista aparte.

Ningún otro avión ha permanecido más de 75 años volando. Miles de DC-3 han transportado pasajeros y carga en todos los continentes, desde las selvas ecuatoriales hasta los más recónditos lugares listos para el aterrizaje en el Ártico y la Antártida. A día de hoy, además de los DC-3 recuperados por decenas de clubs y museos de aviación, todavía quedan Dakotas volando en Colombia, algunos países de Centroamérica y África.

La réplica europea al DC-3 fue la ?Tía Ju?, el Junkers JU-52, que en España escribió su particular historia al montarse una versión hispana en las instalaciones de CASA en Sevilla. Nunca alcanzó el éxito del DC-3, pero su fama de avión duro y fiable se extendió por toda Europa ,a pesar de su evidente vinculación a la industria nazi.

Las venerables hélices se hicieron dueñas de los vuelos transcontinentales y transoceánicos a finales de los 40. Eran épocas en las que no resultaban raros los viajes de más de 20 horas con varias etapas. Fue el momento de los DC-6, DC-7 y del espectacular Lockheed Superconstellation, el avión que añadió el concepto de comodidad a los viajes aéreos.

A partir de aquí, esta lista de diez aviones se completa con el Boeing 707, el primer reactor que unió ambas orillas del océano e imprimió la velocidad suficiente a la aviación comercial como para que todas las aerolíneas tuviesen que reconocer su éxito y provocar el abandono de las hélices sobre el Atlántico Norte.El 707 tuvo sus réplicas: desde California, Douglas lanzó el DC-8 y Convair apostó por todo un Fórmula 1: el Coronado. Éste era el más rápido, pero se lo tragó la Crisis del Petróleo de 1973. Quemaba demasiado queroseno.

Comprobado el éxito del reactor en las largas distancias, Europa decidió aplicarlo también en el corto y medio radio y, así, nació el Sud-Aviation Caravelle. Los franceses se adelantaron a la industria americana esta vez con un avión que reinó en Europa pero que nunca alcanzó los Estados Unidos. Allí, McDonnell Douglas lanzó el legendario DC-9 y Boeing apostó por el birreactor B-737 y el trirreactor B-727.

El Douglas DC-9 fue el padre de toda una familia de aeronaves que continuó en producción hasta bien entrado el siglo XXI, ya con la denominación Boeing 717. En medio, versiones para todos los gustos (alargadas, acortadas, con más y menos autonomía) configuraron la familia MD. El DC-9 resultó un todoterreno de las pistas cortas. Lo mismo unía Santander con Palma que Baltimore con Pittsburgh.

Los laureles del corto radio hubiesen quedado en manos del DC-9 si no fuese por el éxito del Boeing B-737, un pequeño birreactor que, junto al 727, heredó el fuselaje del 707 y hoy se sigue fabricando con un innegable éxito en cualquiera de sus series actuales.

No se debe cerrar esta lista sin añadir al Boeing B-747, del que ya hemos hablado en un post anterior y, fundamentalmente, sin volver la vista a Europa de nuevo.

Es en el Viejo Continente donde a finales de los sesenta, mientras EE.UU. apostaba por el transporte masivo en grandes aeronaves, los ingenieros perseguían la velocidad. Tal era la obsesión que logró unificar criterios entre británicos y franceses al punto de conseguir desarrollar la gran dama de la aviación comercial del Siglo XX: el Concorde. Esta joya tecnológica supuso otro fracaso comercial europeo más y se unió a una extensa lista de excelentes aviones (Dassault Mercure, Fokker F28, BAC 1-11, Bristol Britannia?). Aerospatiale y British Aerospace podían presumir de haber llevado el vuelo supersónico a la aviación comercial, de haber alcanzado las más altas cotas de glamour en el aire? y de haberse arruinado. Solo las compañías de bandera (British Airways y Air France) terminaron volando el Concorde, a pesar de los esfuerzos por venderlo fuera (llegó a estar pintado con los colores de Singapore Airways) y del boicot sufrido en Estados Unidos, donde ninguna aerolínea finalmente operó el avión de forma continuada.

Europa aprendió la lección y hoy el primer fabricante de aviones del mundo es Airbus. Su familia A-32x es la más vendida del mundo en el corto y medio radio. Aunque las tripulaciones se lamenten ?es tan eficiente que lo mejor es no tocar nada y dejar que el avión vuele-, económicamente es por fin un avión europeo que alcanza el éxito comercial en todo el mundo.

Este empuje europeo permite cerrar la lista a este lado del charco con un joven avión revolucionario: el Airbus A-380. Fruto de espectaculares avances tecnológicos tanto en el campo de los materiales como en los motores, el primer avión de doble pasillo y dos pisos completos de cabina es hoy el orgullo de una industria europea unida en torno al consorcio Airbus, al que, de momento, solo hace sombra Boeing, el permanente gigante de Seattle.

Publicada 29/05/2014

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